terça-feira, 16 de dezembro de 2008

Admiração

Stan Lee, o criador dos personagens Incrível Hulk e Homem-Aranha, declarou: "Sou meu maior fã". (Revista Tudo, pg 66 - 3 de maio de 2002).

Una pareja joven se mudó a Banff. Este paraíso vacacional, ubicado en el corazón de las montañas Rocosas canadienses, está rodeado de majestuosas montañas. La impresionante belleza de las laderas cambia con las estaciones: nieve resplandeciente, flores silvestres brillantes, hojas de otoño doradas. Durante el primer año o algo así, cada vez que la pareja salía se detenía a admirar la belleza de su paisaje montañoso. Estaban seguros de que nunca se cansarían de las gloriosas vistas que los rodeaban. Pero se cansaron. Empezaron a ignorar toda aquella belleza. Al poco tiempo se había hecho tan familiar para ellos que ya nos los emocionaba. Esto me recuerda a los israelitas. Después de escapar de Egipto al desierto se les acabó la comida. Pero Dios escuchó su clamor y los alimentó sobrenaturalmente con un suministro diario de maná. Al principio deben haberse impresionado con la increíble provisión de Dios. Después de un tiempo, se cansaron de la misma comida día tras día. Lo conocido había perdido su atractivo. (Fonte: Osvaldo Carnival).

El general Charles Gordon (1833-1885), uno de los héroes más admirados de Inglaterra, era un cristiano devoto. Puesto que no le preocupaban los asuntos de condición social y riquezas, sentía una fuerte pasión por hacer la voluntad de Dios. Gordon deseaba servir al Señor fielmente, ya fuera por medio de una gran responsabilidad o de una tarea pequeña que nadie notara. En una carta a un amigo dijo que «gobernar países grandes, u... ocupar el lugar más pequeño eran la misma cosa en realidad, porque Cristo gobierna los asuntos de ... gobierno como... los asuntos pequeños.» ¿Creemos, como creía Gordon, que Jesucristo es el gobernante omnipotente de todo? ¿Recordamos que Él es Señor de nuestros «asuntos pequeños» tanto como de los gobiernos de los «países grandes»? ¿Reconocemos que todo, grande o pequeño, ha de hacerse «como para el Señor y no para los hombres»? (Colosenses 3:23).

Um certo escritor fez a seguinte observação: "O homem da caverna não vê a paisagem". Habituou-se tanto a ela que não mais lhe percebe a beleza. Cuidemos para que o mesmo não aconteça conosco. (Nilson Dimárzio, em O Jornal Batista, pg 9 11 a 18/11/2001).

Todo estágio da vida de Jesus, foi maravilhoso. Disse Napoleão: “Eu conheço homens e digo que Jesus não foi mero homem. Tudo acerca dele me faz maravilhar”. (Internet)

Houve um pintor de quadros que se esmerou num quadro em que representava a Última Ceia. Colocou o quadro em exposição e ficou por perto, a fim de observar as reações dos que por ali passassem. Ouviu opiniões assim: "Como está lindo aquele cálice!" "A toalha da mesa está perfeita!" Como todos diziam coisas desse tipo, ele rasgou o quadro e explicou: "Eu pintei esse quadro para que fosse admirada a pessoa de Cristo, mas estou vendo que os acessórios é que chamam a atenção". É a pessoa de Jesus que deve ocupar sempre o primeiro plano, que deve merecer toda a atenção e louvor, quer no culto, no trabalho, nas reuniões...

Como diz o Patropi, em bom paulistanês: "Que loucura, meu!" semelhante.

0 Comentários:

Postar um comentário

Assinar Postar comentários [Atom]

<< Página inicial